Tras la tendencia alcista del oro desde mediados de junio de 2017, los precios han cambiado su dirección tras hacer máximos en el nivel de 1357.66 (R1). A partir de ese punto, su impulsividad llevó a los precios a romper la línea de tendencia de manera agresiva, buscando los niveles de soporte más cercanos. Desde Estados Unidos se ha impulsado al dólar, el cual se ha visto reforzado nuevamente debido a las perspectivas de que la Reserva Federal incremente las tasas de interés antes de final de año, reduciendo el atractivo del metal precioso.

Si nos fijamos detalladamente en el gráfico, el primer soporte que tienen que afrontar los precios viene marcado por el nivel de 1263.13 (S1) coincidiendo este valor con la media móvil exponencial de 200 sesiones y con el tercer retroceso de Fibonacci (61.8).

 

Por este motivo esta zona es considerada un punto de inflexión importante, si los precios la rebasan, el escenario más probable seria la continuidad de la caída de precios hasta el soporte número 2, generado por un mínimo relativo el 8 de agosto hasta alcanzar la cotización mínima de la tendencia previa (S3).

Por el contrario, si los precios rebotan en la media, el escenario cambiaría totalmente ya que estaríamos ante una corrección alcista y las cotizaciones podrían volver a la tendencia principal.